Blogia

Orgullobrero

La Europa de los trabajadores: el caso español

La Europa de los trabajadores: el caso español

Hablábamos en la anterior pieza de las repercusiones que tendrá la futura Constitución europea para la "salud pública y general" de la clase trabajadora continental y, fundamentalmente, española. Esta Carta Magna refiere Europa como una "economía social de mercado tendente al pleno empleo", algo así como un reducto consciente y voluntario del Estado del Bienestar. Y obtenía el apoyo de la Federación europea de Sindicatos por la publicación de una Carta de Derechos de los Trabajadores, algo así como un estatuto marco que aconsejaría directrices para las legislaciones laborales de los estados miembros.

Hablábamos también del carácter genérico y poco profundo de esta Constitución, apenas un decálogo de intenciones. Y señalábamos que la clave para entender este texto estará en las diversas trasposiciones que elaboren cada uno de los Estados, entre ellos España. Porque cada Estado podrá entender a su gusto conceptos como el del pleno empleo, o el de Estado de Bienestar, sanidad y educación públicas, o el de las políticas fiscales (una de las críticas sindicales al texto europeo estriba en su incapacidad para armonizar una fiscalidad europea).

Viendo reacciones como las de la patronal española, la CEOE, las esperanzas de que esta Constitución sirva para acercar España a Europa decrecen considerablemente. La burocracia empresarial ha propuesto que se deroguen en España las cláusulas de revisión salarial. Aquél trabajador que disfrute en su contrato de esta cláusula sabrá que sirve para actualizar su salario conforme a la inflación real a final de año, no la que prevé el Gobierno al principio del mismo y que sirve para las negociaciones colectivas.

En resumen. Cuevas propone que quede fijada por ley una rebaja del poder adquisitivo de los salarios.

Lo que propone Cuevas, de todas maneras, no es más que la plasmación jurídica de un hecho que ya sucede en la práctica, porque cada vez menos contratos laborales están sujetos a convenio. La temporalidad del empleo español (sólo 1 de cada 10 nuevos contratos es fijo) obliga al trabajador a renunciar a los derechos inherentes a su puesto a cambio de una mayor estabilidad. De ahí que la cláusula de revisión salarial resulte un lujo asiático para la mayoría de los empleados, los que no llevan veinte o treinta años en su empresa.

Entre otras cosas, porque ya es un lujo que suban algo los sueldos. Ni siquiera el porcentaje de inflación que prevé el Gobierno cada mes de enero.

Los empresarios españoles aseguran que medidas de este tipo, lo que ellos llaman moderación salarial, permiten acercar al país al pleno empleo y aumentar el número de cotizantes para asegurar la viabilidad de los servicios públicos. Es su manera de entender la "economía social de mercado" propuesta por la Unión Europea. Es su manera de entender cómo el Estado español debe trasponer la futura Constitución Europa.

Es un punto de partida miserable. Pero válido, porque no entra en conflicto con los vagos principios de la Carta Magna continental. Esto es lo que hay que vigilar a partir de ahora, para que puntos de partida como los de la CEOE no se impongan ante Moncloa.

La nueva Europa de los trabajadores

La nueva Europa de los trabajadores

La nueva Europa de los 25 debuta con un acontecimiento que muchos tildan de histórico, la redacción, aprobación, refrendo y puesta en vigor de una Constitución europea. Este marco, dicen sus promotores, habrá de ser guía para la reforma de Constituciones nacionales y la elaboración de nuevas leyes en cada uno de los estados miembros.

Pero es tan, tan, tan liviana... Tan general y vaga... En honor a la verdad, no podría ser de otra manera. Ya de por sí las Constituciones nacionales suelen ser decálogos de cuestiones muy generales, cuya profundización jurídica ha de llevarse a cabo en las Leyes Orgánicas y sus desarrollos legislativos. Hasta ahí, vale. Precisamente por ello, el carácter histórico de la Constitución europea se limitará a la mera fecha, a lo simbólico, pero tendrá pocos efectos en la vida diaria, en la práctica.

Lo cual no quita para que haya que estar atentos. Los trabajadores en especial.

Radio Nacional de España-Radio 5 emitía el pasado 18 de noviembre una larga entrevista con Cándido Méndez, cabeza de UGT y ahora presidente de la Confederación Europea de Sindicatos (CES). En esta entrevista, Méndez hablaba de la significación que tendrá esta Constitución europea en las futuras leyes laborales y sociales de los estados europeos. Esta CES aboga por un "sí" al texto europeo. "Crítico", pero "sí" al fin y al cabo.

Dejaremos aparte el hecho de que la CES es una estructura burocrática, que asume la postura del común de los trabajadores europeos igual que el Parlamento europeo se autodenomina representante del pueblo europeo. Por eso mismo, la CES hay que tomarla con el mismo escepticismo que merece el Parlamento Europeo y, en general, casi todo el proceso de construcción europea, escasamente legitimado por el europeo medio.

Pero lo que sí que hay que tener en cuenta es que esta Constitución europea, vaga o no, es Ley. Ha de ser refrendada por cada uno de los estados en consulta popular y, sobre todo, ha de ser traspuesta a la Ley de cada uno de los estados. Y aquí surge el quid de la cuestión. No tanto por la Constitución europea en sí, sino por la interpretación y trasposición que haga cada Estado.

El "sí" propuesto por la CES se basa en la introducción de estos conceptos para la futura Europa: "Economía social de mercado tendente al pleno empleo" y "protección social". Es decir, la Constitución europea se proclama garante de lo que llaman el modelo social europeo, de impuestos progresivos, redistribución de la riqueza y servicios públicos universales; aquello del Estado de Bienestar. Asimismo, un documento anexo a esta Constitución, la Carta de Derechos de los Trabajadores europeos, se considera como un gran avance social y de protección laboral.

Pero el propio carácter poco profundo de esta Carta Magna continental borra el efecto práctico de este supuesto avance, apenas un consejo que cada Estado podrá asumir, entender y poner en práctica a su manera. Porque cada fuerza política, cada ideología, entiende de manera muy diferente la manera de llegar al pleno empleo o la de edificar y gestionar los sistemas de protección social.

Así que digamos, de momento, que la Constitución europea no pasa de ser un documento de mínimos, con unos conceptos lo suficientemente generales como para ser aceptados por casi todo tipo de partidos políticos. La guerra estará en ver cómo se traspone esta Constitución en España, cómo la leen y la reescriben nuestros políticos. ¿Esperanzas para la mejora general de la condición de las clases trabajadoras? En España, ya se sabe, pocas. Por eso hay que empezar a vigilar, a informarse y a replicar.

Un buen inicio sería escuchar la propia entrevista a Cándido Méndez en Radio Nacional. En este enlace se puede encontrar la página en la que se incluye el documento. Hay que activar el link "programas guardados". El primero de los archivos remite a esta entrevista.

La línea de la prevención

La edición digital de Heraldo de Aragón publica, con fecha 8 de noviembre, un balance de actividad de "La línea de la prevención" de riesgos laborales en la construcción. Fuera de los datos y las valoraciones que del texto se translucen, queda clara la enorme siniestralidad a la que está sometido el sector en particular y el mercado laboral en general en España.

Es un buen instrumento, este de la "línea de la prevención". Mejor dicho. Es bienintencionado. Permite, a pie de obra, en tiempo real, solucionar dudas y proponer medidas correctoras sobre el terreno en determinadas situaciones que se dan en el día a día de cada puesto de trabajo. Es uno de esos ejemplos de entendimiento entre los agentes sociales, eso que está tan de moda y que sirve para asegurar el crecimiento del país y tal y tal...

Por desgracia, no es capaz de reducir, en términos absolutos, la siniestralidad de la construcción. Y no lo será nunca, a menos que se reduzca la propia precariedad en un sector que ha hecho del destajo parte fundamental de su actividad. Porque en las diez o doce horas que dura cada jornada laboral, a lo largo de cinco o seis días a la semana (hablamos de 60 ó 70 horas semanales) ¿a cuántas situaciones de peligro habrá estado expuesto el trabajador?

Más aún. ¿Hásta qué nivel de cansancio y caída de motivación y reflejos llegará el trabajador para obviar todo tipo de medida protectora? El propio estudio refleja que los que menos emplean esta línea preventiva son precisamente... los propios obreros.

En fin, a pesar de todo, la iniciativa aporta. La línea de la prevención está disponible en el 900 20 30 20, o bien en esta página web http://www.lineaprevencion.com.

Apuntes sobre inmigración

Apuntes sobre inmigración

"Heraldo de Aragón" publica en su página web, el 2 de noviembre, una información que cuantifica en veinte mil el número de inmigrantes que se acogerán a la "amnistía" regularizadora que prepara el gobierno de Zapatero. Fuera de las condiciones que se exigirán para estas regularizaciones, y fuera de que la medida se efectúe de modo eficaz, la consecuencia de la misma debe ser la afloración y legalización del subempleo, que habrá de pasar a igualarse con las condiciones laborales legales.

A la clase trabajadora esta igualación de condiciones no le debe plantear ningún tipo de temor. Al contrario. La presión a la baja de sueldos y el empeoramiento de las condiciones en muchos sectores se basa precisamente en este tipo de subcontratos a "sin papeles", empleo ilegal que sustituye a lo que se ha de recoger en leyes y convenios.

No obstante, como quiera que las leyes laborales, migratorias y económicas españolas son incompletas, contradictorias y ajenas a un proyecto realmente serio y social, cunde entre los trabajadores el miedo a un efecto llamada que multiplique la llegada de inmigración. Dos consecuencias. Seguirá habiendo ilegales, y habrá más fuerza de trabajo para, en principio, similar cantidad de empleo.

Las empresas -en general- harán lo posible por escudriñar y aprovecharse de cualquier resquicio legal o alegal para incidir en lo que llaman "moderación salarial". Ante esto, los representantes de los trabajadores deben esforzarse por emprender una doble labor: Didáctica, para saber y hacer saber que hay leyes que amparan los derechos laborales de todos, los de aquí y los que llegan de fuera. Y reivindicativa, para exigir que se cumplan y que se mejoren esas leyes.

Porque los inmigrantes no son culpables. Ni vienen a robar empleo. Algún listo con cabeza rapada o con ideas rapadas tratará, en el futuro, de dar pábulo a esto y de frenar el inevitable mestizaje de la sociedad española. De esa labor pedagógica y reivindicativa, que además ha de provenir de la clase trabajadora, dependerá que el fenómeno migratorio se afronte con mejor o peor disposición.

¿Un buen dato?

El tercer trimestre de este año ha dejado, según la Encuesta de Población Activa, casi cien mil parados menos, lo que coloca la lista de solicitantes de empleo en poco más de dos millones. Un buen dato... ¿De verdad?

Durante el mandato del PP, al albur de los diversos datos de paro periódicamente publicados, la queja más repetida por la oposición ahora en el poder y por los sindicatos estaba en la temporalidad abrumadoramente mayoritaria de los contratos que se firmaban. Se estimaba que sólo uno de cada diez contratos por aquel entonces eran indefinidos.

La primera reacción de los sindicatos al conocer el último dato, la segunda oleada de la EPA con Zapatero en La Moncloa, ha sido denunciar que la temporalidad ha aumentado durante estos meses de verano.

Es decir, menos de un diez por ciento de los nuevos contratos firmados es indefinido.

Cuando una economía es incapaz de asegurar una cierta estabilidad para sus asalariados, (tampoco autónomos y pequeñas pymes lo tienen fácil) caben hacerse dos preguntas. Una, sobre la capacidad y fortaleza productiva de ese país. Dos, acerca de su legislación económica, fundamentalmente laboral y fiscal.

Da igual si el ciclo es favorable, como durante los últimos años, o

Sobre manifestaciones y leyes

Lunes, 25 de octubre de 2004. 23 horas. Programa informativo de la Cadena Ser "Hora 25". Momento para la tertulia. Uno de los tertulianos, Carlos Mendo: "si los trabajadores de Izar tienen derecho a promover manifestaciones, igual derecho tienen los obispos" refiriéndose a la intención de algunas asociaciones y movimientos católicos para manifestarse contra lo que consideran "persecución" por parte del Gobierno a la Iglesia.

Hay diferencias entre los países desarrollados y los que se precian vanamente de serlo. En los primeros, el Derecho, la Ley, trata de evitar siquiera la posibilidad de que nadie se sienta "perseguido" o discriminado. Lo hacen a través del desarrollo de un concepto que en España es desconocido ya en la propia Constitución: la igualdad de TODOS ante la Ley, que está por encima de monarquías, religiones...

Hay algunas otras diferencias, de matiz, más intangibles, y que entran en el terreno de lo moral. Considerar que los movimientos eclesiásticos tienen el mismo derecho a manifestarse que el de los trabajadores de los astilleros es hacer una interpretación de la Ley que, pretendíéndose igualadora, es sumamente discriminatoria. Y aquí es donde entran los matices, clave a la hora de interpretar las leyes, como bien se sabe en los países realmente desarrollados.

Porque, ¿quién merece realmente el derecho a la protesta?¿El que lucha y se aferra a su puesto de trabajo, a su modo de ganarse el sustento, o el que pretende el mantenimiento de los privilegios fácticos que mantiene la Iglesia en España? La Ley es para todos igual, en efecto. Pero la Ley, sin el debido matiz moral, tiende a ir contra el concepto básico de todo código democrático: la igualdad de todos los ciudadanos.

Sin enlace sindical en Plaza

De vuelta a este blog, después de unos días de inactividad, por simple razón de falta tecnológica (carencia de acceso a Internet, vaya). Pero sí ha habido tiempo de conocer algunas cosillas acerca de uno de los polígonos más publicitados, el polígono del futuro, según la DGA. Zaragoza y la logística, Plaza, qué gran palabra. Plaza, semillero del empleo menos cualificado y en peores condiciones de todo Aragón.

Plaza. Buque insignia, Inditex, la empresa de aquel gallego que un buen día decidió explotar los pequeños talleres textiles de su tierra hasta que vio que los talleres tailandeses e hindúes eran aún más explotables. Miles de personas, deslumbradas por el foco de la prensa/publicidad, examinándose para apenas 500 plazas de mozo de almacén... Consecuencia, salario reducido al máximo permitido por la categoría, un sábado libre por cada mes y medio... Afortunadamente, Zaragoza es más que Zara, y gozaremos viendo quién se presenta a las últimas ofertas de trabajo publicadas en Heraldo de Aragón por el grupo de Ortega.

Plaza. En lo más extremo del municipio de Zaragoza. A veinte minutos en coche de los barrios obreros de la margen izquierda y el este de la ciudad. Empresas atraidas por decisión política, sujetas a exenciones fiscales, subvenciones. Polígono sin completar, mal comunicado, quién sabe si bien situado algún día...

Plaza. Memory Set. Más de un centenar de trabajadores, la mitad de las cuales trabajan en el almacén. Ni un sólo enlace sindical. Horarios insostenibles...

Hablaba hace unos días de evitar que Aragón y Zaragoza se conviertan en un enclave turístico, en un nido de camareros y peones de cocina. Hay que hablar también de evitar que Aragón, y Zaragoza, se conviertan en un nido de mozos de almacén. Logística, sí, pero a partir de la producción. ¿Qué pasa, que ya no se sabe producir en España?

¿Queremos trabajar en el turismo?

"El paro registrado en las oficinas del Servicio Público de Empleo aumentó en septiembre en 20.023 personas. El número de desempleados se situó en 1.618.415, un 1,25% más que en agosto, según informa el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
La tasa de desempleo se incrementó en septiembre en el sector servicios, en 24.416 parados (2,67%), mientras que el sector de la construcción experimentó el mayor descenso y perdió 8.103 desempleados (-4,32%), seguido de la industria, con 3.108 parados menos (-1,25%), y la agricultura, donde el paro bajó en 205 personas (-0,55%)".

Las cifras salen publicadas por el diario económico Expansión, en su edición del 5 de octubre. Nada que no se sepa ya, pero siempre, siempre, algo para mover a la reflexión. ¿De verdad queremos un modelo productivo basado en el turismo?

Diez minutos de pausa

Único requisito, ganarse la vida como asalariado. Si queréis, añadid aquello de no llegar a fin de mes. No hace falta que os explique mucho más. El mismo título del blog lo dice; esta es la bitácora de aquellos que están orgullosos de su condición de trabajadores, y que desean hacer algo, siquiera sea compartir sus experiencias, para demostrar ese orgullo y ver qué se puede mejorar -fundamentalmente el sueldo, lo sabemos- para que ese orgullo sea mayor.

Aquí cabemos todos. Todos los oficios. Todas las categorías. Todos los sindicatos. FPs con ganas de labrar un futuro con el oficio escogido. Licenciados hartos de chupar horas por una miseria. Obreros con la formación más cualificada, la de la vida misma. Y, por supuesto, inmigrantes, en regla o no. Aunque de manera virtual, aquí hay papeles para todos.

Este blog es político. Sin duda. Tiene que serlo, forzosamente. Pero no se adscribe a ningún partido. Forzosamente, también. Vivimos en España, y en España ningún político, ninguna sigla, ha hecho nada beneficioso por los trabajadores.

Pero, sobre todo, este blog es de todos aquellos que quieran visitarlo, participar y dar su visión del mundo obrero, desde el almacén, la obra y la cadena de montaje hasta la oficina.

Gracias por esta pausa, y bienvenidos.